Desaprender para poder aprender -Cuento zen

Dice la leyenda que un estudiante acudió a la casa de un gran maestro Zen.  Al llegar se presentó a éste, contándole de todos los títulos y aprendizajes que había obtenido en años de sacrificados y largos estudios. Después de tan sesuda presentación, le explicó que había ido a visitarlo para que le aceptara como alumno.

Desaprender

Por toda respuesta el maestro se limitó a invitarlo a sentarse y ofrecerle una taza de té. Aparentemente distraído, sin dar muestras de mayor preocupación, el maestro vertió té en la taza del estudiante, y continuo vertiendo té aún después de que la taza estuviera llena.

Consternado, el estudiante le advirtió al maestro que la taza ya estaba llena y que el té se escurría por la mesa. El maestro le respondió con tranquilidad:

– Exactamente. Usted ya viene con la taza llena ¿cómo podría aprender algo? –y ante la expresión incrédula del estudiante, el maestro enfatizó:

-A menos que su taza esté vacía, no podrá aprender nada. Hay que vaciarse para poder llenarse, una taza solo sirve cuando está vacía. No hay nada que se pueda agregar a una taza llena.

Cuántas veces empezamos una actividad con demasiadas ideas preconcebidas o con una idea de cómo se debe hacer antes de empezar. Empezamos conversaciones con una idea a la que no pensamos renunciar por mucho que nos digan ¿Para qué conversar entonces?

Si nos proponemos que algo no puede cambiarnos, no es para nosotros o va a costar mucho seguro que lo autocumplimos. Las personas activas y con ganas de aprender afrontan las novedades con ingenuidad, dejándose sorprender. Por mucho que pensemos que sabemos hacer algo, es un buen ejercicio afrontarlo como un principiante de vez en cuando. Nos dará la oportunidad de recuperar detalles que pueden ayudarnos a aprender cosas nuevas, mejorar y apreciar mejor lo que sabemos.

“La verdadera ignorancia no es la ausencia de conocimientos, sino el hecho de negarse a adquirirlos” Karl Popper

Conecta con tu creatividad

Las vacaciones de verano suelen ser las más largas del año y normalmente las que nos dan más espacio para hacer planes. Además de aprovechar para descansar, bajar el ritmo y recuperar pilas, puede ser un buen momento para repasar, hacer resumen del ‘curso’ y aprovechar para probar nuevas actividades. Además de hacer más deporte, estar al aire libre y conocer algún sitio nuevo, es saludable guardar un espacio para la reflexión personal y repaso de objetivos. Sin estrés, sin prisas, sin un horario fijo y establecido, es positivo realizar actividades diferentes a las habituales para estar en contacto con la creatividad.

Creatividad

La creatividad no es sólo saber pintar o hacer manualidades. La creatividad es la capacidad que tenemos de crear soluciones para los problemas cotidianos. Aunque no lo parezca, mientras estás realizando una actividad como pintar, escribir, hacer algún juego con niños o adultos, probar cursos de actividades al aire libre, etc., estás movilizando un aparte de tu cerebro que crecerá y estará más activa para hacerla funcionar en otros ámbitos de tu vida. Está demostrado que las personas que trabajan su creatividad son más optimistas y tienen más confianza en sí mismos para superar las dificultades.

Así que piensa en algo que quizá no hayas hecho antes, puede ser algo sencillo, no es necesario que hagas una gran inversión de tiempo o de dinero, y anímate a poner a prueba tus capacidades. Mantendrás tu mente despierta, más joven y ágil, y puede que encuentres una nueva afición que no imaginabas.

Por si te sirve de inspiración, te recomiendo este libro: Explórate a través del arte.

explorate a traves del arte

Es un cuaderno sencillo de actividades artísticas, breves, sencillas y de bajo coste, con las que puedes experimentar solo o acompañado de niños o adultos. Disfruta de tu tiempo libre.