Círculo de influencia: comprendernos para tomar decisiones

Obtener bienestar psicológico, encontrarnos ‘en paz’, puede parecer imposible en principio, pero en la práctica puede resultar fácil si nos lo proponemos. Se basa en la coherencia y la fidelidad que las personas tenemos con nosotras mismas. La coherencia se podrá desarrollar cuando tengamos un buen equilibrio entre pensamiento, sentimiento y acción, y la fidelidad cando tengamos claros nuestros objetivos y nuestros límites. En esta entrada nos encargaremos de la segunda parte.

Circulo de influencia

Respetar nuestros límites es comprender y aceptar que es totalmente cierto que hay cosas que se pueden y cosas que no se pueden. Es realmente simple aunque pueda parecer difícil, en realidad se trata de valorar en que zona de nuestra influencia está la idea que nos estamos planteando. Las posibilidades de acción que tenemos se dividen en tres partes, como muestra el esquema:

circulo de influencia

Lo primero es comprender qué cosas de verdad están en nuestra zona de influencia. Es decir, por las que nosotros sí tenemos posibilidades reales de movernos y hacer algo sin necesitar la acción externa. Luego tenemos todas aquellas acciones que nos son accesibles a través de influencia; no quiere decir que seguro que no podamos lograrlo, sino que tenemos la posibilidad de hacer algo para que alguien o algo nos ayude. Y por último, la temida zona de ‘preocupación’ donde tenemos que frustrarnos y aceptar que no depende de nosotros, y por muchas vueltas que le demos no hay nada que podamos hacer, depende de factores externos.

La mayoría de los problemas emocionales que desarrollamos (ansiedad, estrés, insomnio, depresión, fobias) están relacionadas con la dificultad para categorizar las soluciones en las tres zonas. Nos bloqueamos para tomarnos la responsabilidad de aceptar que sí podemos hacer algo, pero nos de miedo que no salga bien, así que preferimos no intentarlo.

Sea cual sea el caso, te atrapará en la preocupación. Ese conocido tiempo que pasa entre saber qué necesitas y hacer algo por conseguirlo, un tiempo angustioso que no hace más que robarte el sueño y generar todo tipo de malestares físicos y psicológicos. La solución es simple: haz lo que piensas. Si no funciona, haz otra cosa. Nadie sabe cuál es la forma correcta, no podemos adivinar el futuro. Sólo tus acciones te irán dando información sobre el camino a seguir.

Publicado en: Blog

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