Sexualidad masculina: ¿qué me está pasando?

Cuando nos planteamos un problema sexual siempre resulta angustioso y puede que desconcertante ¿Por qué me pasa esto a mí? En el caso de los hombres puede costar un poco más pedir ayuda porque, por motivos sociales, a menudo se siente como más vergonzoso o da más miedo afrontarlo. Pero si no se aborda, puede afectar mucho a otras áreas de la vida y traer otras dificultades. Normalmente empieza a haber problemas para relacionarse con otras personas y establecer vínculos de cualquier tipo. Se puede llegar a evitar las relaciones sociales para evitar la tensión, el sentimiento de vergüenza y el miedo al juicio tanto ante el entorno como ante potenciales parejas.

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Una de las disfunciones más frecuentes se encuentra en la erección, ya sea porque el pene no llega a tener la dureza y el tono suficiente para conseguir la penetración, como porque no se pueda mantener durante suficiente tiempo como para lograr satisfacción (en el hombre o en la pareja). Este problema puede ser debido a tres causas:

  • Causa orgánica: problema físico, mecánico, sobre algún órgano o el sistema circulatorio. Debe ser revisado previamente por un médico y aplicar las soluciones necesarias (medicación, cambio de hábitos de salud, cirugía, etc.)
  • Causa emocional: La relación sexual es el escenario donde se puede mostrar otro espacio de la vida (estrés, mala relación de pareja, baja autoestima, perfeccionismo, etc.)
  • Momento vital: Duelos, rupturas de pareja, problemas laborales i/o familiares, crisis personal.

A veces estas causas se combinan. Puede que la causa no sea consciente para la persona o que, sin embargo, haya alguna intuición sobre el motivo. La cuestión es que el problema debe abordarse desde diferentes puntos a la vez para conseguir una solución duradera y estable, y así conseguir bienestar y el disfrute relajado de las relaciones sexuales.

El trabajo en terapia sexual pasa porque se pueda comprender por qué está sucediendo este problema, cual es el sentido de la disfunción, se ayude a rebajar la angustia y se pueda dar información para aprender más sobre el funcionamiento del cuerpo y de la sexualidad.

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Para los hombres a veces es difícil pedir ayuda y reconocer este problema, pero sigue generando sufrimiento y frustración cuando no se habla y no se trata. Aunque parezca sorprendente, este problema en la erección es más frecuente de lo que se piensa. Por suerte tiene tratamiento, así que no lo dudes, no tienes por qué conformarte.

Cuando la sexualidad es un problema…

Las relaciones sexuales pueden ser en ocasiones una fuente de estrés, una frustración, un aburrimiento. Para algunas personas puede ser algo muy poco satisfactorio. A veces tienen una causa fisiológica y otras una psicológica; puede ser mezcla de las dos cosas. Puede depender también de un momento puntual o un problema que nos haya sucedido toda la vida. A menudo no se presentan de forma abrupta, quizá parezca algo progresivo. Sea del tipo que sea, un problema sexual puede ser un tabú y un ámbito en sombra que puede limitar la vida de la pareja y el mundo relacional de la persona.

Para poder hacer una evaluación que nos lleve al tratamiento correcto, hemos de hacer un análisis global de la persona: descartar cualquier problema de salud, conocer su visión sobre la sexualidad y atender al momento vital por el que está pasando. Los problemas sexuales son síntoma de movimientos psicológicos internos que muchas veces están dañando a la persona.

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Las preocupaciones, dificultades, el estrés, la desesperanza y los problemas no nos pueden permitir la tranquilidad y el disfrute que son necesarios para que la sexualidad fluya. Es muy difícil que si estamos muy obsesionados con algún tema luego podamos automáticamente desconectar y abandonarnos a sentir. Y esto es al fin y al cabo la sexualidad: la capacidad de dejarse llevar al placer, en cualquiera de sus formas.

Cuando una persona tiene un problema sexual, generalmente siente angustia o ansiedad ante la idea de tener relaciones, se preocupa tanto por lo que pueda suceder que la situación no fluye y facilita que le suceda aquello que más teme. Por eso, puede llegar a evitar situaciones de relación por miedo, tensión o vergüenza.

Somos sexualmente como somos en la vida. Conocer cómo nos relacionamos con nuestro cuerpo y como lo utilizamos en la relación con los otros es un viaje de conocimiento sobre nosotros mismos. La sexualidad es un juego, así que hay que acercarse a él como niños.

¿Debería saberlo…?

Un buen ejemplo de un mito muy extendido en la comunicación de pareja es aquel que nos dice que hay que saber lo que piensa, siente o necesita el otro. Y además, saberlo mutuamente, en el momento y de forma espontánea. Un clásico que nos han colado socialmente. Este mito supone un poder realmente paranormal: leer el pensamiento. Es una simbiosis irreal. Además, si no sucede, es una fuente de discusiones, reproches y frustración inacabable. Y sobretodo inútil. Es una creencia muy común pensar que si queremos a alguien debería ser así para que todo fuera bien. Es más, cuando nos vemos en la necesidad de pedir algo o de expresar nuestro desagrado podemos pensar que algo malo sucede con la relación. Debemos diferenciar:

Adivinación: Hecho que se conoce sin utilizar procedimientos basados en la razón ni en conocimientos científicos sino por medio de magia, interpretación de signos de la naturaleza, etc.

Empatía: Es la capacidad cognitiva de percibir, en un contexto común, lo que otro ser puede sentir.

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Está más que bien querer entrenar la empatía. Pero eso supone tener toda la información necesaria. Si no damos al otro una información mínima, no conocemos capacidad ‘humana’ para saberlo. Como generalmente no nos han educado para ser más eficientes en este campo, hay varias cosas que tenemos que tener en cuenta:

  • Tengo derecho a pedir (no exigir) De una manera sensible y asertiva no hay problema en transmitir en mis relaciones lo que me hace falta.
  • Puedo preguntar. Si no sé qué puedo hacer por ti, lo que demuestra mi interés es preguntártelo para ayudarte.
  • La gente se equivoca, es parte de ser humano. No pasa nada si pedimos perdón por la inconveniencia e intentamos arreglarlo. La próxima vez, ya lo sabremos.
  • Puedes entender perfectamente a alguien y no por ello estar de acuerdo. Puedes ser respetuoso con los sentimientos ajenos pero no por eso acatarlos.

Cambiar esta idea sobre la comunicación de pareja puede eliminar quebraderos de cabeza que desgastan las relaciones. Si crees que es algo con lo que puedes tener dificultades, no dudes en consultar y revisar una comunicación más directa y sana.