Si tu monstruo te visita…dile la verdad

Sé sincero con la vida. A veces puede parecer difícil, a menudo no entiendes qué quiero decir, pero intenta serlo de todas formas. Es la manera de vivir en paz, de estar en la vida de forma consciente, de disfrutar de estar vivo más allá de lo que la vida nos depara. Y claro que puede ser duro, a menudo la vida es injusta, cruel, extraña. Nos trae regalos envenenados y nos pone a prueba.

psicóloga barcelona

Lo que no podemos hacer es darle la espalda, porque la vida tiene siempre algo que enseñarnos, y sobretodo, algo que aprender sobre nosotros mismos. No es lo que le explicas a los otros, lo que les dejas saber. Es lo que te cuentas a ti mismo, tú verdad y tú razón, lo legítimo de tus sentimientos, aunque parezcan feos, aunque sean oscuros y políticamente incorrectos. Aunque tomen la forma de monstruos y vivan en ti. Aunque sean gigantes malencarados son una parte de lo que eres, como reconocemos las luces, tenemos que reconocer las sombras.

‘Un monstruo viene a verme’ habla sobre todo de esto. De lo injusto, de lo salvaje, de la rabia, del hartazgo… de la capacidad creadora de dejar de tragar y de admitir lo que somos y, sobretodo, de lo que sentimos. No se trata de andar rompiendo cabezas. Lo que piensas no es lo que haces, lo que sientes no es sólo lo que eres. Pero no te mientas, no te agotes intentando ser lo que los otros esperan de ti. Conócete, acéptate, supérate. A veces hay que resistir y a veces sólo hay que soltar. Deja que el monstruo te visite para que no se amargue tu vida.

Si tienes miedo, ten miedo, eso no se puede evitar. Deja de luchar contra el miedo y utiliza tu energía para seguir adelante y cambiar lo que sí se puede cambiar en vez de quejarte por lo que no se puede. El camino del monstruo es difícil, pero merece la pena.

Afrontar los cambios

Hace ya tiempo me hicieron una sencilla pregunta que me resultó muy reveladora: ¿cuál es el antónimo de cobarde? En unos segundos, lo primero que se te ocurre es ‘valiente’. Sin embargo, después de oír la respuesta del preguntador, no podía creer que hubiera caído en el error. En realidad, el contrario de cobarde es temerario, porque si te acobardas es porque tienes miedo, sino lo tienes, es que te arriesgas demasiado o no valoras los riesgos. Valiente, en cambio, significa que a pesar de tener miedo, lo afrontas. Un gran diferencia, al menos a mi parecer. Cuando una persona hace terapia a veces cree que necesita no tener miedo para afrontar una situación, por eso la pospone constantemente. Es completamente falso. Todas las personas tememos los cambios cuando estamos sanos, porque la incertidumbre genera inseguridad. La diferencia está en lo que confiemos en nuestras capacidades para superarlo:

Inteligencia es lo que usas cuando no sabes qué hacer (Piaget)

afrontar cambios

No tiene nada que ver con lo mucho que estudiaste en la escuela o los libros que te hayas leído. Sino en tu capacidad para adaptarte al medio en que te toca vivir, en aprender con la práctica. Lo hiciste desde niño, aunque quizás ya no te acuerdes. Lo que sucede es que a medida que crecemos, a nuestro alrededor se amplía una zona próxima que llamamos zona de control. Todo lo que ya conoces y crees que puedes controlar. Y claro que da seguridad y una sensación de tranquilidad. Pero también ten algo muy claro: la zona de confort es un lugar hermoso, pero nada crece allí.

Para poder cambiar nuestra vida, el primer paso es ser consciente de lo que nosotros sí podemos cambiar, de aquello que depende de nuevas conductas y actitudes y practicarlas hasta que se obtenga el resultado. Muchas personas llaman a esto ‘sacrificio y esfuerzo’, para mí es aprendizaje. Esta la única verdadera arma que tenemos en nuestra vida: la posibilidad de sacar partido a nuestras experiencias. Es la manera de encontrar caminos que nos lleven a lugares más agradables y satisfactorios.

La creatividad requiere el coraje de dejar ir las certezas. (Fromm)